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  JOSE LUIS TORRES LEIVA, REALIZADOR DE OBRERAS SALIENDO DE LA FABRICA

Yo siento que lo más importante dentro de la gente que hace cine es ser fiel a lo que te propones y a lo que tú realmente sientes que es lo que quieres entregar en una película.
     

Ch.I. ¿Qué es para ti el cine?

José Luis
Bueno, no sé si desgraciadamente, pero soy muy cinéfilo desde que era chico. He tenido la suerte de ver muchas películas y con el tiempo he podido ir seleccionando las que más me interesan. Y el cine que me interesa es un poco el que va contra las modas, un poco contra la corriente. Hace un tiempo me conseguí una cinta con todos los trabajos de los hermanos Lumière, y vi también un documental de Eric Rohmer sobre los hermanos Lumière, donde entrevistaba a Jean Renoir, porque Jean Renoir vio las películas de los hermanos Lumière en su época. Y entrevista a Henri Langlois, que era el director de la cinemateca francesa. Y era impresionante, porque hablaban de todas las películas de los hermanos Lumière, que en realidad yo siento que son lo máximo. Porque en todo lo que representa el cine de los hermanos Lumière ¡está todo ahí! Está lo que es cine de espectáculo -porque en esa época era un espectáculo poder ver una película-; está la curiosidad del aparato en sí; y está la misma puesta en escena, en que buscan los ángulos precisos para poder mostrar lo que querían dar a conocer al público a través de sus películas. Quizás inconscientemente, ellos inventaron los travelling al poner la cámara sobre un bote en Venecia, o al ponerla sobre un tren y filmar sobre un tren, eso lo encuentro precioso... Aunque sea el inicio del cine, yo siento que siguen siendo muy modernos. Y creo que no tienen comparación, aunque se inventen todas las tecnologías posibles. Para mí, ellos son un referente súper importante y trato siempre de tenerlos presentes en las cosas que hago. De hecho, el mismo título del corto: ellos tienen un corto que se llama Obreros Saliendo de la Fábrica. Y en el documental Ningún Lugar en Ninguna Parte, también empiezo con un pedacito de eso.
Admiro mucho a esos directores que logran contar una historia a través de lo mínimo. Me gusta mucho Robert Bresson, creo que es impresionante no tan sólo en la puesta en escena, que siento que trabaja con lo justo y necesario para lo que él quiere entregar, sino que también en las personas que elige para representar los papeles que ha escrito. Nunca trabajaba con actores profesionales, porque no le importaba la manera en que los actores actuaban los textos, sino que le importaban los actores físicamente. De hecho, en las películas de Bresson los actores dicen los textos, no los actúan. Creo que él, de los cineastas modernos, es de los que lograron hacer cine puro-puro. Está bien cerca, para mí, de lo que eran los hermanos Lumière. A la vez, yo creo que eso tiene el riesgo de que al final se transforman en cineastas muy solitarios. Nadie había hecho algo como Robert Bresson y nadie ha vuelto a hacer algo como Robert Bresson… yo creo que es un poco el costo de hacer ese tipo de cine... porque no tienes tanta aceptación dentro del público, el reconocimiento viene mucho más tarde… y por lo mismo son mucho más admirables, porque siguen… O sea, Bresson en toda su filmografía fue fiel a sí mismo. Yo siento que lo más importante dentro de la gente que hace cine es ser fiel a lo que te propones y a lo que tú realmente sientes que es lo que quieres entregar en una película.

Ch.I. ¿Cómo llegaste a la idea para hacer Obreras Saliendo de la Fábrica ?


José Luis La idea se generó hace tiempo. Cuando vi Gritos y Susurros, de Bergman, que la vi bien chico y siempre me llamó mucho la atención el personaje que sufre durante toda la trama porque tiene un cáncer... la agonía de ella. Y al final es un flashback de ella con sus hermanas, que fue como un segundo de perfección en su vida… que se sintió bien. Me llamó mucho la atención ese final, y siempre había tenido la inquietud de hacer una película en que la trama fuera muy mínima, en que el clímax fuera una persona que sintiera un momento de felicidad. Que yo creo que eso es muy efímero, que va y viene, que al final dura un segundo. Pero que ese segundo es mucho…
Y a mí también, narrativamente, no me interesa mucho lo que ocurre en un argumento, sino que las sensaciones que pueda provocar con esa historia. Por eso siempre trato de trabajar con una trama muy mínima, muy simple. En realidad, me interesa mucho el tiempo que transcurre dentro del plano, y las sensaciones que se sienten dentro de ese plano. Por ejemplo, para mí es mucho más importante la utilización de los sonidos como música, mucho más que la utilización de la música dentro de la trama. Como que desconfío un poco de las películas que se apoyan en la música para poder expresar algo. Creo que son muy pocos los directores que saben trabajar la música y la imagen. Que de hecho los hay, y la trabajan de una manera impresionante. Bueno, y escribí el guión, que en realidad el guión eran dos hojas, jaja. Después lo presenté al FONDART, que me ayudó Macarena López para poder presentar el proyecto, porque cuando vi el formulario, con toda la parte técnica, me angustié mucho, me sentí muy ignorante respecto de lo que se necesitaba para poder filmar una película. Además, nunca había filmado en cine, ni terminado nada en cine. Todo lo había hecho en video. Postulamos y por suerte salió el proyecto.

Ch.I. ¿Y cómo fue el proceso de realización?


José Luis
Fue todo nuevo para mí. Primero, nunca había trabajado en cine y nunca había trabajado con un equipo tan grande y que fuera profesional. Con el máximo de personas con que había trabajado eran dos. Al principio me sentí un poco inseguro de poder integrarme yo a todo el equipo, jaja. Y resultó una súper bonita experiencia, porque todos se entregaron totalmente en todos los procesos del cortometraje. El hecho de que era una trama muy simple, una cinta muy contemplativa, de que en un solo plano se resolvían todas las acciones de todo el corto, creo que eso facilitó que el equipo se afiatara súper bien. Después, el otro proceso fue más intenso: el de post-producción. Porque después de que se hizo el transfer y todo eso, que también fue nuevo para mí, la edición en realidad fue muy poca. Yo pienso que, cuando hago cosas, la película ya está como montada. No me gusta perder mucho el tiempo en el montaje. Me demoré dos días en editar.

Ch.I. ¿¿¡¡!!??


José Luis Sí. Es que tenía todo claro. Saqué un par de cosas que sentía que no aportaban al corto, saqué dos escenas de la película, y no quería seguir dándole muchas vueltas. Después vino todo el proceso del sonido, era lo que más quería hacer. Eso fue súper bueno. Fueron como dos semanas de trabajo, y para mí fue un proceso fascinante. Cuando se filmó, el sonido directo fue muy poco. De hecho, casi todo el sonido del corto está vuelto a hacer en post-producción. Fue bonito el proceso. Primero fue el montaje de sonido, que se demoraron una semana, porque había que buscar sonido por sonido de cada cosita que sonaba en las máquinas. Por ejemplo, en las escenas de la playa está todo hecho de nuevo, entonces la persona que hizo montaje de sonido fue buscando ola por ola para que sincronizara bien… fue un trabajo como de chinos. Y tuve la suerte de poder ir al Festival de Toulouse y de verla proyectada en cine, que fue la única vez que la vi proyectada. Fue bien impresionante. Y ha tenido la suerte de que ha recorrido en festivales, estuvo en Huesca ahora, y a va a ir a un festival en Bello Horizonte, y ojalá siga su rumbo.

Ch.I. El uso narrativo del sonido es excelente…


José Luis Bueno, yo admiro mucho a los cineastas que pueden lograr contar una historia a través de sonidos, más que apoyarse en otros elementos para hacer más dramáticas las películas o provocar en el espectador algo muy específico. Hay directores ahora que son súper interesantes, que trabajan bajo ese concepto, como por ejemplo Lucrecia Martel, con La Ciénaga y La Niña Santa. El trabajo que tiene del sonido es súper impresionante. Yo me imagino, y he leído también, que la mayoría de las especificaciones que hace ella del guión son del sonido, en vez de lo que ocurre en la escena.
Me parece notable trabajar el sonido para producir sensaciones. A mí me gusta mucho el cine asiático de este último tiempo… yo creo que lo más interesante se genera ahí, lo más arriesgado viene de ahí. Y, si tú te fijas, la mayoría de las películas no se apoyan en la música, sino que son súper desnudas. Y Abbas Kiarostami, un iraní. Hace poco vi una película de él que se llama Diez, que a mí me gustó mucho porque ocurre todo arriba de un auto, filmada en video digital con dos cámaras, casi programa de televisión, y nada más. Cuenta la historia de una mujer que todo lo que le ocurre es en diez sucesos de la película. Y los diez sucesos están contados arriba del auto, con gente que ella toma para llevar, cuando va a buscar al hijo al colegio, cuando lo va a dejar… Yo lo encuentro impresionante porque siempre los planos son iguales, planos-contraplanos, y a veces se queda en un plano que se alarga, que casi son improvisados, con cámara digital… entonces, ¡qué más desnudo que eso! Lograr hacer películas de esa manera, ahora que lo que más se valora es el espectáculo... no sé, La Guerra de las Galaxias…

Ch.I. ¿Qué piensas del cine chileno actual?


José Luis A mí lo que me pone contento es que, en cierto sentido, siento que por fin se está generando una nueva camada del cine chileno. Porque hasta hace un tiempo eran los mismos directores, y esos mismos directores se estaban un poco repitiendo en sus películas. Por lo poco que he podido estar afuera, el cine chileno es un poco anticuado en comparación con lo que está pasando en Argentina. Y ahora siento que toda esta nueva generación de directores, muy distintos unos del otro lo que, primero, es muy bueno. Y después, traen por fin nuevas propuestas, que son muy personales, que yo creo que eso es lo que hacía falta. No he visto la mayoría de las películas, pero, sean buenas o sean malas, yo creo que hay un nuevo aire. Yo creo que hay que empezar por eso y después hay que empezar ya a que las propuestas sean más arriesgadas, más personales, que yo creo que eso es cosa de tiempo. O sea, tampoco es posible cambiar de un día para otro a un nuevo cine, pero siento que, optimistamente, vamos por buen camino.

 
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