Ch.I. ¿Cómo fue la experiencia de grabar Opus Dei?
Marcela Fue una película bastante difícil de construir. Yo pensé, de una manera quizás naïve, que esto iba a ser como I Love Pinochet, en que prendes la cámara y los personajes hablan solos. Pero aquí tú pones la cámara y aparece el personaje políticamente correcto, que te cuenta lo que te quiere contar. Aparece el jefe de comunicaciones del Opus Dei, que son todos iguales. Cuando tú te encuentras con esa primera dificultad, hay que saber cómo filmar el poder, o cómo develar la cara oculta, porque esa cara oculta no se devela por sí misma. Cuando trabajas con fuentes directas como ellos, todo va bien, todo el mundo maravilloso -son muy aburridos. Y al mismo tiempo, yo no quería hacer give up: ya, no hago la película. Sino que fui a otras fuentes, fui donde los ex miembros. Tuve que meterme, porque no es llegar y cachar qué es el Opus.
Hay gente que cree que yo entré con prejuicios. Yo no entré con tanto prejuicio. Si me dejan entrar con la cámara, yo dije: ya, aquí voy, y la escena es lo que salió. No fue que yo filmé diez veces a las niñitas y la escena donde ellas hablan la elegí. No, eso es lo que salió. Ahí no hay manipulación. La película se construyó con los pocos accesos que tuve, y con esos pocos accesos yo armé un puzzle. La idea era dejar un puzzle que hablara un poco de la complejidad de lo que es esto. Porque no es como con los Pinochetistas, no necesito explicar nada de quién es Pinochet. Pero aquí había que explicar que esto era de la iglesia católica, quiénes son miembros, qué son los numerarios, los supernumerarios, que viven en estas casas, etcétera, etcétera, etcétera. O sea, la cosa interna y cómo te afecta a ti la cosa externa: cómo infiltran la sociedad, y dónde: los empresarios, en la educación, cómo trabajan con los niños, las nanas, por esta cosa interna de las contradicciones. Eso fue muy difícil de construir, y diría que esencialmente es una película de montaje. La gente que es más cinéfila sabe que es una película de montaje. Y fue súper complejo editarla, por lo mismo. No queríamos filmar el off del documental, la película sobre la película. La idea era hacer una película sobre el Opus Dei, con buena imagen, o sea, yo quería pasar a otra cosa.
Ch.I. ¿Cómo manejaste la tensión entre el tema político y tus inquietudes como cineasta?
Marcela Es que hay que optar. Puede haber escenas que son mucho mejores y que no están por otros motivos. Porque la película tiene que llegar a un público, entonces tiene que ser una película redonda, tiene que tener un ritmo, que no aburra. A los documentalistas les carga la música, por ejemplo, porque es más formal. Ahí hubo una opción efectivamente más de cineasta: yo quería una película que se viera bien, que no aburriera, y contando lo esencial. No era un trabajo de pura investigación, donde yo voy a contar todo lo que encontré. Hay mucho más que yo sé que no está en la película, eso es obvio.
Esta es una historia hecha para la televisión y yo tenía que contarle esto a un público europeo -ni siquiera un público chileno- que no sabe qué es el Opus Dei ni de los peligros que representa para una sociedad que aspira a ser una sociedad laica. Ese era el tema. La gente que espera encontrar todas las cosas ocultas del Opus Dei, no es esa la película. La película tiene que ver con el tipo de sociedad que el Opus Dei está construyendo en el país, con el tema de ser laico, con el tema de los valores republicanos, con hacer reflexionar sobre sociedades más igualitarias. ¿Cuál es la idea? que la gente entrara a ver la película, cachar un poco lo que era La Obra , que entendiera un montón de cosas, cachar cómo funciona, cómo permea la sociedad, se sintiera inquieta, angustiada, que fuera a buscar información y que abriera el debate. Y una película que cinematográficamente mantuviera un ritmo, que estuvieran balanceadas la voz en off y las escenas que pasan solas.
Ch.I. Tiene varios coproductores el documental, ¿cómo fue esa gestión?
Marcela Es una película que costó 120 mil euros y los sueldos no son los mismos que acá. Hay que pagarle al director y la idea era vender la película. La producción fue complicada y ellos no son coproductores, son preventa y exigen tener el logo en la película, aportan un poco de plata pero no son verdaderos productores. Habían tres productores: Christine Le Goff, para ventas internacionales; Emmanuelle Koenig, para producción y la venta en Francia; y Jorge Triviño de Valparaíso Producciones, que es el responsable legal.
Ch.I. ¿Cómo fue la recepción en Europa y aquí en Chile?
Marcela La película fue hecha para Europa y allá le fue bien. Tuvo muy buenas críticas, la compraron siete canales, eso es LA señal de que la película gusta, y la pasaron en horario prime. O sea, que la pasen un día domingo a las ocho de la noche en un canal es un gran éxito. Y no es como acá, que uno tiene contacto con los periodistas, sino que la película va a la crítica especializada de televisión de los países y ellos la critican, y fue siempre bien criticada. Eso es una súper buena señal. En Chile la gente espera tener más información, y hay gente que le ha gustado mucho, sobre todo a los estudiantes… es increíble. He tenido mucha recepción de jóvenes estudiantes que ven la película y quedan como choqueados. Me han dicho que tienen que digerir la película, y eso a mí me deja contenta.
Distribución en televisión, todo afuera. Ahora, en Chile dudo que la televisión la compre… lo que ha pasado siempre. Entonces había que encontrar una forma alternativa de distribuirla. En Opus Dei tenemos los derechos y somos los responsables de que se vea. Con Jean (de Certeau, co-realizador) pensamos en distribuirla sólo por DVD, y la vía más alternativa era el The Clinic. Fui a verlos y llegamos a un acuerdo. De ahí la película se ganó el premio Pedro Sienna al mejor mediometraje documental y eso fue lo que me hizo sacarlo en sala. Hablé con Roser (Fort, directora del Cine Arte Alameda), fue rápido y lo sacamos al mismo tiempo en sala y DVD. Hicimos una conferencia de prensa y llegaron muchos medios con críticas favorables, y eso es súper importante para nosotros porque una mala crítica puede matar una película… literalmente.
Ch.I. Uno pensaría que por hacer una película así podrías tener problemas, posibles represalias, ¿hubo algo de eso?
Marcela No sé. Es cierto que se me pueden cerrar algunas puertas y seguramente serán puertas que se me cierran como: “yo tengo problemas de contratarte a ti porque puedes ser percibida como un personaje conflictivo”, por ejemplo. Eso pasa mucho en este país. Cuando uno hace esto tiene que tenerlo claro. Ese es el único momento en el que me identifico con un periodista, en el sentido que para mí el verdadero periodista corre riesgos: el que va a Irak, el que está en la cárcel, y yo tengo ese espíritu, yo no le tengo miedo a nadie. Ahora, el Opus no me ha hecho nada y los riesgos reales que corro… es que deben estar rezando por mi alma, algunos deben estar muy enojados y se deben enojar mucho por estar enojados conmigo, o sea… los verdaderos miembros. Pero no va a llegar más allá. A lo más, sí pueden impedir que algunas cosas de prensa salgan, pero nadie me va a venir a matar, porque no creo que lleguen a ese extremo… Y porque la película no está hecha en ese sentido, la película tiene matices. De hecho hay gente del Opus que me cae súper bien y a lo mejor ellos deben estar enojados conmigo, pero yo no puedo ser deshonesta con mi trabajo.
Ch.I. ¿No percibieron ustedes que los estuvieran investigando?
Marcela No sé, pero lo que sí es que ellos están súper bien informados. Una cosa que me sorprendió es que cuando llegué a Francia a pedir unos archivos, llegué con mi apellido de francesa y el tipo sabía quién era yo. Es gente que está bien informada y eso me ha sorprendido, pero no me han llegado cartas ni llamadas telefónicas. Es gente muy educada, y practican algo que se llama “la delicadeza”. Entonces me pueden decir cosas y pueden estar súper enojados, pero siempre me lo van a decir de buena manera. Recibí un mail súper pesado de un cooperador, pero eso yo no lo puedo asociar al Opus, porque los cooperadores son los que dan plata y un miembro jamás haría eso, esa es la diferencia.
Ch.I. ¿Cómo lo puede hacer quien quiera comprar el DVD?
Marcela Con el The Clinic más $3.990 lo compra, y debería estar todo el mes de marzo. |