Ch.I. ¿De dónde surgió la inspiración para hacer Pasajero de Niebla?
Cristián Fue en el proceso de investigación para buscar una idea para el proyecto de título en el DUOC, de comunicación audiovisual. Caminando por Santiago en busca de la historia, me encontré con la fachada del edificio de El Mercurio, que muchas veces había pasado por ahí pero nunca me había detenido a mirarla. Entonces me paro a mirar por una ventana y observo como un pastizal seco, que a mí altiro me dio la impresión como que estuviera en otro lugar el espacio. Entonces empiezo a escuchar el sonido del lugar y ahí me cayó la teja… porque se escuchaba el viento rozando sobre el pastizal, y por otro lado escuchabai el sonido de las bocinas, del tráfico… ahí me empezó la idea como de que este lugar aparentemente está alejado de la ciudad, que no existe como tal. Y después eso lo fui uniendo con el tema que tengo con los viejos.
Mi crianza de pequeño fue con mis abuelos y con mis tías, yo tuve una fuerte relación con mi abuelo. Cuando él murió yo quedé medio perdido, porque nunca me pude despedir de él… murió de un golpe a otro. Entonces, cuando empecé a imaginar esa imagen, que a mí me daba la impresión de que era como la Patagonia , empecé a ver un viejo en ese lugar. Y de ahí en adelante todo el proceso creativo se tradujo sencillamente en ir buscando locaciones, que uniera este lugar con otros lugares más. Por otro lado, también se unió el documental de Agüero, Aquí se Construye, que a mí me marcó mucho porque habla de la transformación de la ciudad y la destrucción de los paisajes que había antes, cambiando la identidad de Santiago, en este caso.
En el proceso de investigación, tratando de buscar lugares -por esas casualidades de la vida cuando uno empieza a escribir un guión todo se empieza a conectar y a significar- buscando sitios eriazos me encontré con un bar, que lo iban a demoler producto de la construcción de una autopista, ahí en Copiapó con San Ignacio. Y al entrar al lugar me dije: este es el bar… porque me recordaba los bares a los que mi abuelo me llevaba… entonces todo ese tipo de cosas se van un poco conectando. Después, también en una investigación de terreno, me encontré con la Basílica del Salvador, que yo no conocía, y por esas güevás me metí a escondidas, caché la güevá y dije: esta güevá tiene que estar también en la película, porque trata de lugares que de verdad están en estado de destrucción y que van a desaparecer, y eso me interesaba mucho… como dejar un documento de algo que ya no va a estar presente, que va a morir…
Después recién vino la escritura del guión. O sea, buscamos primero los lugares y, en base a los lugares, empezamos a escribir la historia. Ahí empezaron a aparecer los otros personajes: el dueño del bar, el que cuida la iglesia, las viejitas… Nosotros habíamos escrito un guión, porque habíamos tenido que pasar por todo el proceso de evaluación en el DUOC, entonces ese guión, que en un principio tenía cincuenta páginas, lo tuve que reducir a veinte, porque ellos me exigían que la película tenía que durar treinta minutos. Se fue a rodar y tuvimos ene problemas de producción, y también de coordinación mía. Entonces ese guión desapareció. Casi el ochenta, el ochenta y cinco por ciento de la película fue hecha ahí en el rodaje.
Ch.I. ¿Tenías algunos autores en mente al momento de desarrollar el relato fílmico?
Cristián Yo tengo un acercamiento al cine de Kurosawa, a la película Vivir de Kurosawa, que a mí me encanta, que es la historia de un anciano también. Y películas de Andrei Tarkovski, en cuanto a la fotografía, la estética y el tiempo que tienen sus películas. Que a todo el mundo le parece una paja, pero a mí en verdad me encanta. Porque él intenta en el fondo, como él dice, esculpir en el tiempo que sucede en un plano, y eso significa un poco retratar la vida tal como es… y eso es muy poético. Y eso básicamente… la fotografía por ejemplo la sacamos de la película El Sacrificio, quisimos que tuviera el mismo look.
Ch.I. Se nota un nivel de producción súper bueno para ser un trabajo de escuela, igual que por ejemplo Mujeres del Silencio, de la Catalina Vergara.
Cristián En el caso de la Cata , la Cata tuvo mucha suerte porque trabajó con un equipo y detrás de ese equipo había familias que ayudaron mucho a la consecución del proyecto. En el caso nuestro fue lo mismo. Yo creo que tiene que ver que cuando haces una cosa artesanal, tienes que esforzarte el doble para hacerlo, y que más encima tienes que usar ideas creativas porque nadie te lo está dando en bandeja. Todo tenís que estar generándolo, constantemente… En el tema de la casa, había que hacerla y había una especie de orden de dirección de que tenía que ser la casa y no paneles, por ejemplo, que también podría haber sido una opción. En el caso del humo, utilizamos máquinas de humo que un compañero se consiguió con un tío de un primo de un amigo, y así… entonces al final todo era una cadena de ayudas que con mucha generosidad nos dieron nuestras familias. Yo creo que ahí está el punto, yo creo que las familias estaban muy presentes en los trabajos de nosotros.
Ch.I. ¿Y qué opinas del cine que se está haciendo en Chile?
Cristián Sabís que he visto re pocas películas de los nuevos realizadores, no las he visto, de verdad… Entonces no podría opinar sobre qué proceso se está viviendo ahora. Pero sí obviamente hay un proceso de transformación, está claro: lo que está haciendo Matías Bize, lo que están haciendo los otros cabros con las otras películas que están saliendo, que son hartas y que han sido catalogadas como buenas, está súper bien.
Con respecto al tema de los estudiantes, hay un buen nivel encuentro yo, hay un súper buen nivel, se nota que hay una transformación en la güevá… como otras temáticas, como ya no buscar lo mismo de siempre, como que verdaderamente nos estamos interesando en preocuparnos del entorno donde estamos nosotros, y contar historias sencillas sobre eso. Ya no son esas historias medias culebrosas, psicológicas, artísticas, sino que son historias sencillas… yo he visto muchas historias sencillas y muy buenas a nivel de estudiantes, que también son poco conocidas.
Ch.I. Pero tu película no es de argumento fuerte, y lo visual sí está muy desarrollado muy fuerte, lo mismo que el sonido…
Cristián Pero es que, en el fondo, la temática es súper sencilla: en la historia no pasan muchas cosas más que a un viejo le dicen que se tiene que ir del lugar. Y lo que le sucede al viejo es que él empieza a recordar, o a soñar, con antiguos lugares que él conoció, que también desaparecieron. Y eso es todo. Y al final él se va con ellos, porque entiendo que la muerte es inevitable. Esa es como la línea. Claro, obviamente lo otro es el trabajo de agudeza visual, o agudeza artística en la dirección de arte, o de la foto… en eso nos preocupamos mucho. Nosotros, por ejemplo, había días o jornadas en que hacíamos un sólo plano, y era porque lo repetíamos veinte veces, hasta que saliera.
Ch.I. Pero en tu película hay una especial preocupación por la forma ¿tiene eso que ver con alguna carencia que tú veas en el cine nacional?
Cristián La verdad es que yo siempre he sentido que hay poca preocupación, por ejemplo, en el tema de la luz. Y a pesar de haber sido una película hecha en digital, nosotros tuvimos una actitud como de hacerla en cine. Que, en el fondo, hacer cine es una actitud, más que un formato. La preocupación por los detalles, el ambiente de creatividad que se genera en torno al director de arte, del director de foto, de las proposiciones del equipo. Nosotros en el mismo momento íbamos reinventando ciertas cosas, porque en el fondo nunca habíamos hecho una ficción de treinta minutos ¡nunca! Yo a lo más había hecho una ficción de un minuto. Y antes había hecho un documental de cinco minutos ¡y nada más! Entonces fue como ir pagando el noviciado. Pero sí encuentro que hay poca preocupación en términos estéticos y también como de ciudad. Porque siento que, a pesar de que hay historias sencillas como te contaba al principio, yo muy pocas veces veo películas donde está Santiago, a excepción de Play, por ejemplo, que ahí está Santiago. O a excepción de Aquí se Construye, que eso pasa en Santiago, pasa aquí y no pasa en ningún otro lugar del mundo. Son cosas únicas e irrepetibles. Creo que por ahí está la esencia del cine: poder recoger en una esquina algo que pasa ahí y no pasa en ninguna otra parte más del mundo y que, a pesar de eso, es universal… es muy rara la güevá. Porque finalmente los dramas son todos universales, pero las formas en que se muestran son todas distintas.
Ch.I. Me pasó con tu película que uno está todo el rato viendo una escenificación de lo viejo, del olvido, así en general, y finalmente uno se encuentra con que todo esto está ocurriendo dentro del antiguo edificio del diario El Mercurio ¿hay alguna intención en eso?
Cristián La verdad es que no, jaja, porque fue una elección en términos de lugar, de espacio no más. A mí a ese espacio nunca me interesó meterle un cuento de El Mercurio. Pero sí me interesaba lo que pasaba con ese espacio, que era como un hoyo, que es lo que mí me pasa con la temática de la vejez, que son personas absolutamente abandonadas y aisladas, y que tienen un tiempo absolutamente distintos del resto de nosotros. Eso es lo que a mí me interesa.
Ch.I. ¿Cómo ha sido la exhibición y distribución de Pasajero?
Cristián Ganó el Festival de Valdivia, como mejor ficción de estudiantes, ganó hace poco en el Festival Universitario de Concepción, como mejor cortometraje, y tenemos pensado empezar a mandarla afuera. La idea era primero tantearla acá, ver qué pasaba acá, y después mandarla para afuera.
Con el tema distribución, estamos trabajando en hacer un DVD, con menú y todo ese tipo de cosas, para dejar una cosa más o menos armada, y ahí empezar ya a contactar distribuidores. Por el momento estamos trabajando en eso, porque se necesita plata, se necesita tiempo… por lo general mis compañeros empezaron a trabajar altiro, y yo también estoy trabajando y estoy sin tiempo. Yo creo que uno de los grandes errores que tenemos los estudiantes cuando terminamos la carrera, es que no tenemos claro dónde cresta va a ir la película, no sabemos. No tenemos un plan de distribución o un plan de producción claro de hacia dónde van a ir nuestros trabajos. Nuestra meta, muchas veces, es hacer un proyecto de título, salir de la carrera. Pero nosotros desconocemos, es una güevá de ignorancia, no sabemos cómo cresta distribuir una película. Hay como un vacío. Y por eso es que películas muy buenas terminan en los clósets o las bibliotecas audiovisuales de las escuelas, y ahí quedan.
Ch.I. ¿A qué tienes pensado dedicarte profesionalmente?
Cristián Aparte de un proyecto documental, que es algo más personal, tengo pensado presentar proyectos para televisión de series documentales. Y por otra parte, como la tercera línea que me gustaría, es el cine publicitario, que eso también me gusta mucho. Y es algo que puedo lograr hacer, porque en el fondo es contar historias en poco tiempo. |