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  TEVO DÍAZ, REALIZADOR DE SEÑALES DE RUTA

"...tratar de construir su rostro, sus facciones físicas a través de su obra. Que la página cuarenta fuera una mejilla, que la página sesenta fuera la frente, la página ciento dos fuera un labio…..."
     

Ch.I. ¿Cuál fue tu relación con Juan Luis Martínez?

Tevo
No tuve mucha relación con él. Más bien la relación fue mínima, pero suficiente como para poder, de alguna manera, haberme inspirado o sentirme interesado por la obra de él. Lo conocí específicamente por una cosa familiar. Estaba bailando a los quince años en una fiesta de adolescentes. Saqué a bailar a una niña, dije; qué linda niña, y la saqué a bailar. Bailamos un lento, y cuando bailamos el lento ella me dice: ¿y tú qué haces? Bueno, le digo, yo soy poeta… - yo tenía quince años y estaba en primero medio. ¡Ah! Mi papá también, me dice ella. ¿Ah, sí?, le digo yo, ¿y te sabís algún poema de tu papá? Sí, me dijo. Y mientras bailábamos me recitó un poema de su padre, que su padre resultó ser Juan Luis Martínez… ella era Alita Martínez. Y me impresionó mucho. Me recitó el poema La Desaparición de una Familia… esa fue la primera vez que sabía algo de él.
Después me empecé a interesar, y un año más tarde fui a la librería que tenía en la calle Valparaíso en Viña, se llamaba librería Gandhi. Fue un día de Navidad, que mi mamá me dijo: ¿qué quieres para Navidad? Yo dije: un libro. Bueno, me dijo, anda, compra el libro, envuélvelo en un papel y ponlo debajo del árbol. Fui y el libro era un libro muy caro en esa época: costaba como quince mil pesos… el año '90. Lo compré y justo estaba él. Yo había ido muchas veces antes a preguntar por el libro, pero nunca estaba, o la esposa de él no quería vendérmelo. Hasta que un día fui personalmente y estaba él. Y la esposa le dice: mira, este es el muchacho que yo te decía que venía a buscar el libro tuyo pero nunca se lo quise dar. Él va, me firma el libro y me lo da… me dijo: vale quince, diez le dije yo, y me guardé cinco. Bueno ya, me dice. Le pasé diez lucas, me firmó el libro y me lo dio… La Nueva Novela. Esa fue la última relación que tuve con él, la única más bien. Después fui a su casa alguna vez, y hablé con él pero nada de poesía… hablamos cosas totalmente cotidianas, como que la hija, que el gato que se arrancó… nada de literatura.

Ch.I. ¿Y de ahí a la película?

Tevo Del año '93 al año '96, por ahí, ese libro me sirvió como un mapa para construir mi biblioteca. El libro está lleno de citas: ¿quién es Roland Barthes? empecé a leer La Cámara Lúcida , empecé a leer mitología. ¿Quién es Jean Tardieu? Era un dramaturgo francés que escribió muchas cosas, Una Voz Sin Persona se llama una obra que escribió él. Robert Caillois, ¿quién es Robert Caillois? es un escritor francés muy impresionante, y empecé a leerlo. ¿Quién es Lewis Carroll? ¡oh! ¡Lewis Carroll hizo Alicia en el País de las Maravillas!, etcétera. Habían muchos nombres… ¿quién era Miguel Serrano? conocía a Miguel Serrano, pero en la primera página de La Nueva Novela aparece una cita de Miguel Serrano… entonces todos estos elementos… Edward Lear, que escribió The Book of Nonsense… todas estas cosas de alguna manera me trazaron una especie de mapa, como un rompecabezas. Y empecé a completar el rompecabezas, completar en el sentido de cómo se relacionaba una cita con otras citas.
Y se me ocurrió hacer Señales de Ruta: un documental. Pero no un documental como se estila, como un reportaje. Lo que yo vi, en el fondo, es que Martínez era como una respuesta a todo el arte moderno, a los “ismos”. Es una respuesta sudamericana a lo que pasó en Europa o a las vanguardias de principios de siglo. Lo que yo quise hacer también era una respuesta documental. Es decir, de alguna manera utilizar la figura poética que él utilizó en su obra y trasladarla a un formato distinto. Por ejemplo, mi documental no es que hable de mí, pero yo me integro como autor como él hacía con lo suyo. Y funcionó muy bien, porque de alguna manera rescaté lo esencial de Martínez, que es de alguna manera un autor velado.
Estuve trabajando muchos años. El guión lo escribí completamente. Es muy raro en un documental… en un documental se va desarrollando el guión, se va construyendo en la medida en que vas teniendo el material, el mismo material te va direccionando hacia los lugares donde quieres ir. Pero aquí fue distinto. Yo escribí todo, todo desde el primer día… escribí un guión casi para ficción. Y de hecho todo lo ficcioné casi… forcé las entrevistas… para lograr esto, que es tratar de buscar una identidad velada, pero que a la vez estuviera llena de significados, rica… Una identidad rica como era la de él, pero sin pasar por su imagen como persona, como el poeta, como su rostro… más bien guiarse por su obra… tratar de construir su rostro, sus facciones físicas a través de su obra. Que la página cuarenta fuera una mejilla, que la página sesenta fuera la frente, la página ciento dos fuera un labio…

Ch.I. ¿No estuviste tentado de hacer un documental sobre este personaje que se anula a sí mismo, que dentro de su obra propone su disolución como autor? Ir en contra de él y finalmente mostrar a Juan Luis Martínez…


Tevo
Pensé todo eso, pensé en hacerlo de esa manera… no de esa manera, pero hacer una cosa más con él. Lo que pasa es que yo hice una investigación en que entrevisté a muuucha gente. Finalmente hubo tres entrevistas: Miguel Serrano, Volodia Teitelboim y Armando Uribe. Pero entrevisté, por lo menos, a cincuenta personas: a Diamela Eltit, a Jaime Quezada, a Roberto Merino, a Eugenio Dittborn, a Soledad Fariña, dentro de los que me acuerdo. Y fíjate que llegué a la conclusión de que la única manera de poder hacer un documental que de alguna manera relatara el drama que él tenía, era hacerlo de esa forma. Es decir, no hacer ninguna referencia a su persona, porque de alguna manera le seguí el mismo juego… tratar de seguir el mismo juego para tratar de desentrañarlo... me pareció una buena fórmula.

Ch.I. ¿Cómo lo hiciste en términos de producción?


Tevo Lo filmé en 16mm y algunas partes recreadas como de época fueron en Super 8. Básicamente, me gané un FONDART el año '96. Postulé al FONDART tres años seguidos: el primer año no me lo gané… trasladé exactamente el mismo proyecto al formulario del año siguiente… no me lo gané… trasladé el mismo proyecto exactamente, no le cambié ni siquiera una coma al año siguiente y me lo gané… Con eso me alcanzó para rodarlo. Y cuando terminé de rodarlo íntegramente me quedé sin plata para la post-producción.
El proyecto estuvo guardado en el clóset el año '97, '98, '99 y 2000. Me tuve que ir de Chile y, en Miami, por azares de la vida conocí a un productor que no decía ni “hola” en español y se interesó en este proyecto de poesía chilena. Él me apoyó y puso la plata, los recursos necesarios para terminar Señales de Ruta. Terminamos el 2000, nos fuimos a Nueva York, al Festival de Cine Independiente de Nueva York, y ganamos el premio al mejor documental extranjero.

Ch.I. Aparte de eso ¿ha sido mostrado en otros lados, ha sido distribuido?


Tevo
Ninguna distribución ha tenido. Nunca he pensado en distribución. Estoy orientado hacia otras cosas. Ahora, cuando vine a Chile después de seis años, me di cuenta de que era casi una irresponsabilidad dejar tan botado el proyecto. No botado… si la gente lo ve igual, lo copian… Lo que estoy haciendo ahora es postular de nuevo a un fondo… estoy trabajando en el DVD. De hecho, estamos en la etapa de diseñar un menú y todo eso…
No sé si venderlo, todavía no he pensado en ninguna lógica de distribución. Podría ser enviar una copia a todas las bibliotecas escolares de Chile… por ese lado lo veo yo, más que venderlo… aunque también puede ser… Primero estoy pesando en hacer ese DVD, cuando lo termine y tenga mi master hecho voy a pensar en qué hacer. Pienso así: cuando hacís una película primero pensai en escribir el guión. Si pensai en hacer un guión para ganar un festival en Barcelona o en San Sebastián, no tiene sentido… si ni siquiera tienes un guión escrito… hay que ponerle energía a cada etapa, y cumplirla y pasar a otra, y cumplirla y pasar a otra etapa y así.

Ch.I. Tú ahora vives en Estados Unidos ¿has visto algo de lo que se está haciendo en Chile?

Tevo
He visto re poco. He estado un poco desconectado, por razones obvias: porque estoy allá. La verdad es que si empiezas a estar pendiente de lo que pasa en Chile, vives en una nostalgia eterna, lo cual a mí no me agrada mucho. Yo hago mis cosas allá y, si puedo ver algo de lo que se hace aquí, lo veo. Vi algunas cosas como Mi Mejor Enemigo, Machuca… me parece que Chile está como en su mejor momento, pero también sé que hay que funcionar con la lógica de la co-producción. O sea, acá generalmente los largometrajes ficción no se financian con el mercado de acá adentro, porque es muy poca gente. Los documentales también han tenido un auge impresionante, no sólo aquí sino que en todo el mundo. Hace quince años atrás ¡nadie veía documentales! Y se produjo algo, a partir del año 2000 más o menos, con esta nueva forma de hacer cine que es hacer cine documental.

 
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