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Ch.I. ¿Por qué hacer animación stop motion hoy?
Vivienne Para empezar, yo aprendí eso. Y lo que me fascina de la animación stop motion, aparte de cómo se ve, es hacerla: porque es mágica. Antes más que ahora. Cuando se hacía en cine solamente, uno nunca veía lo que estaba haciendo hasta que se revelaba la película. Entonces estabas en una instancia ciega, en que todo era una imaginación tuya, una ilusión… que después, al verla hecha, era mucho más de lo que esperabas… o menos.
Además, la relación que tiene uno con el muñeco es muy intensa, es algo muy especial, difícil de entender. A uno le llegan estos personajes, los muñecos, fabricados al principio de la película, y uno no se atreve a tocarlos, no sabe quiénes son estos señores, estos personajes que van a vivir. Después, terminas de filmar y ya eres amiga, los conoces, les conoces todas sus posibilidades, y a veces a uno le gustaría hacer la película de nuevo… porque al final ya son tuyos… de alguna manera te encariñas con ellos, toman vida.
Esa instancia, que es muy solitaria, de estar en la oscuridad con una cámara moviendo un personaje en silencio, y con una ilusión total que está solamente en tu cabeza, eso es lo que a mí me gusta del stop motion. Claro, de repente hay otras nuevas tecnologías, pero esa tecnología es absolutamente matemática, o calculada o fría, en la cual nada está velado: está todo a la luz. Pierde todo el gusto que, para mí, tenía la otra parte. Sin embargo, yo soy bien computina. Me gustan los computadores y he tratado, y he hecho experimentos. Hice un corto hace poco con papeles recortados sobre el Rey de la Araucanía, donde usé bastante computador. Pero mi reacción final es volver a tocar los elementos. Ahora estoy haciendo todo como lo empecé a hacer hace veinte años. Además, encuentro que la textura, la iluminación, es mucho más humana y más cercana a la vida que los resultados que da el computador. A pesar de todos los avances... porque creo que cada día aparecen programas de animación más increíbles, que tratan de copiar casi la realidad. Que no los entiendo mucho, también. Porque yo creo que la animación es crear nuevos lenguajes, no es copiar la realidad. Es inventar una manera nueva de expresar un movimiento y un diseño.
Ch.I. ¿Y cómo nació esta ilusión de hacer una película sobre las bordadoras de arpilleras?
Vivienne La idea salió cuando yo vivía en el exilio, en Alemania Oriental, y recibí de regalo una arpillera. Yo no sabía que existían las arpilleras en Chile, nunca había visto. Y ahí me enteré de que la Vicaría de la Solidaridad estaba trabajando aquí en Chile con las bordadoras, ayudándolas a que ellas pudieran trabajar a través de sus bordados, que eran bordados que ellas habían empezado a hacer después del golpe para contar lo que estaba ocurriendo en las poblaciones, a veces diciendo cosas que no podían decir.
Supe que ellas empezaron a veces imitando los dibujos de sus hijos pequeños, recogiendo trapos de la basura y pegándolos… haciendo vivir estos dibujos. Y no sé cómo evolucionó la cosa, hasta que empezaron a contar la historia de los desaparecidos, de los presos políticos, del golpe, del día del bombardeo a La Moneda, la partida de los exiliados, las embajadas llenas de gente que se habían amparado ahí para poder irse del país, las protestas y etcétera… todos los temas de la época.
En ese tiempo yo allá estaba aprendiendo animación y pensé: algún día, cuando llegue a Chile, voy a animar las arpilleras. Cuando llegué en el año ‘80 fui a hablar a la Vicaría, pero nadie me hizo mucho caso… en ese tiempo era difícil hacer una película. Tengo una carta que data del año '82 en que me apoyan. Me mostraron muchas arpilleras, de gente que trabajaba en San Bernardo y otras en Santiago. Pero no se hizo realidad eso… no se pudo, no hubo dinero. Pasaron muchos años, muchos años, hasta que de repente se me ocurrió retomar la carpeta, donde estaban el proyecto y las fotos, y presentarlo al FONDART. Me gané el FONDART y ahí lo pude hacer finalmente. Esto fue el año 2000, 2001, por ahí.
Ch.I. ¿Cuál fue tu recorrido en la animación que se te ocurrió animar arpilleras?
Vivienne ¿De dónde se me ocurrió animar arpilleras? viene de dos partes. Una es que donde yo aprendí, en Alemania, era un estudio gigantesco donde habían todas las técnicas posibles. Estuve bastante tiempo trabajando en papel recortado, que se parece mucho a la forma que tienen las arpilleras, que son géneros recortados con forma, y los papeles también. Entonces pensé que para animar las arpilleras había que animarlas de una forma similar a los papeles, que de hecho lo hice así. Pero también había visto hacía años atrás una película iraní muy linda, que es una alfombra persa que se anima. Y cuando la ví animada pensé en animar bordados y arpilleras. Entonces creo que de ahí sale, porque en realidad lo que yo estaba aprendiendo, aparte de los papeles recortados como stop motion, era con muñecos, que son lejanos porque son tridimensionales y se trabajan de otra forma.
Ch.I. Me llama la atención que las arpilleras son como cuentos de niños, que además están bordados por mujeres, y que desde ese punto de vista den una versión propia de un tema tan recurrido como es la dictadura. Y al mismo tiempo, que tú le hayas dado vida a estos testimonios que ya estaban estampados hace tiempo… es como darle movimiento a una fotografía. ¿Todo eso fue un proceso conciente o pura intuición?
Vivienne Tiene que ver, en cierto sentido, con alguna influencia que yo tengo del video arte. A mí hay cosas que me agradan de ese soporte, sobretodo el juego con el tiempo y las detenciones… el hacer vivir por pequeños segundos cosas que están inertes. Entonces concebí ese guión como una exposición, como si el espectador mirara una por una las arpilleras y, dentro de su fantasía, estas se movieran un poquito.
No quise nunca contar la historia de lo que ocurrió en Chile animando las arpilleras. Me pareció que el resultado podía ser muy burdo, porque los muñequitos tienen una patas de hilo, o sea... no son muy estéticos, son medios como garabatos de niños. Entonces potencié la acción que está bordada. Por ejemplo, en el bombardeo a La Moneda, pasa el avión, bombardea y ahí termina el movimiento. O cuando llegan los militares a allanar, ellos apuntan con el arma y la gente levanta los brazos, nada más… o unos se arrodillan al suelo… Lo que sí hice es un contrapunto con el sonido, porque la banda sonora es real, de la época. Fue grabada en las protestas, las marchas, etcétera, y apliqué la banda sonora real, que es súper fuerte, a estos monitos naïve, inocentes, que tienen una candidez abismante.
Ch.I. Tu película es bien autoral ¿eso es parte de cómo entiendes tu trabajo en animación? ¿ves más de esa inquietud en Chile?
Vivienne Yo trato que todo lo que hago sea dentro de lo que se llama película de autor, sea animada o no. Entonces la animación pasa a ser como una técnica no más. Y eso, acá, casi no existe. Son pocas las personas que hacen animación de autor… Bueno, en general aquí la animación es pequeña, hay poca gente que se dedica a esto. Ahora más, con la facilidad de lo digital, pero desde hace años que éramos pocos... de unos veinte años hasta ahora.
Es pobre el panorama porque somos pocos, porque aquí no hay un desarrollo muy grande de la animación, no estamos a un nivel de Europa o de Estados Unidos, o sea, estamos todavía en pañales en cierto sentido. Existen a lo mejor los computadores y los programas, pero falta mucho de preparación en animación.
Ahora, esa pregunta si la tomamos por otro lado, mi intención para hacer Como Alitas de Chincol siempre fue hacer algo para los chilenos. Quería dar a conocer, o dejar un testimonio, o hacer un tributo a esas mujeres… como regalarles una poesía mía. Sin embargo, fue media triste la experiencia porque, primero, yo no sabía que había mucha gente que no conocía las arpilleras, sobretodo gente joven. Entonces después me di cuenta de que hubiera sido útil haber hecho algo más documental, para que se enteraran.
Yo partí de la base de que todos sabían y de que esto era algo abstracto. Fue medio triste la experiencia porque la acogida fue… era como un regalo... no me pareció que hubiera tanto interés por el tema, y por la animación un poco distinta. Porque aquí hay bastante poco conocimiento de la animación, entonces se cree que tiene que ser tiras cómicas, chistes… y hay toda una parte de la animación que se hace en otros países, que se asemeja a lo abstracto, a la poesía, a la estética, que tiene otros contenidos más filosóficos, que acá se desconocen. |
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